Probador virtual de Zara: explorando movimiento, color y estilismo en la transformación digital de la experiencia de compra de moda mediante inteligencia artificial.
The Story Lens

Del espejo a la pantalla: Zara introduce su primer probador virtual

Es un hecho: la inteligencia artificial ya no es una novedad; es infraestructura. ChatGPT se ha convertido en nuestro punto de partida para buscar y entender; Google Maps ha comenzado a anticipar nuestros movimientos; y los algoritmos deciden qué vemos y cuándo. La tecnología que alguna vez parecía exclusiva de los capítulos de Black Mirror hoy forma parte de la rutina.

Es esa misma infraestructura la que empieza a filtrarse en el mundo de la moda. Zara introduce en su app su primer probador virtual impulsado por inteligencia artificial, donde probar ya no sucede únicamente frente a un espejo. Ocurre desde la pantalla.

No es un gesto distópico ni un espectáculo futurista. 
Es una pausa previa a la compra: probar antes de decidir, incluso sin pasar por el cuerpo físico.

Author: aNDREA BAU

Un nuevo ritual de compra

Probarse la ropa siempre ha sido un momento único. Un gesto breve frente al espejo sumamente personal e íntimo. En el entorno digital, sin embargo, ese gesto ha desaparecido. Comprar se convirtió en una acción acelerada, guiada por imágenes y deseo inmediato.

Con su nueva inteligencia artificial, Zara nos devuelve a ese espacio idílico. No como una promesa exacta del probador físico ni como una simulación de las emociones que ocurren dentro, sino como un ensayo previo. La prenda, antes expuesta únicamente como objeto de deseo, empieza a pensarse desde la posibilidad.

La compra deja de ser un impulso y se convierte en un proceso. Un espacio intermedio donde decidir implica detenerse, mirar dos veces y preguntarse, aunque sea por un segundo, si esa prenda realmente tiene un lugar en el clóset.

Interfaz del probador virtual de Zara que muestra avatares generados por inteligencia artificial y herramientas de selección de outfits dentro de la función de prueba virtual.

Probar desde la pantalla: cómo funciona

El probador virtual de Zara vive exclusivamente dentro de su app. No aparece como un anuncio ni como una función invasiva, sino como una posibilidad que se activa desde la ficha de cada prenda.

Todo el proceso comienza conla creación de un avatar personal que la IA utiliza para generar una representación, increíblemente realista, de nosotros. No es un filtro; es una lectura visual que busca construir una versión tecnológica lo más cercana posible al cuerpo real. A partir de ahí,la prenda se adapta a esa silueta, permitiendo verla tanto en imagen estática como en movimiento. 

Lo más interesante de la propuesta del gigante de Inditex (y, en general, de la inteligencia artificial aplicada en la industria) es el cambio de relación que propone con el probador. La tecnología deja de funcionar como promesa y se convierte en una herramienta de lectura: observarse y decidir con un poco más de tiempo. Evitar la decisión apresurada dictada por el scroll constante y devolverle a la compra un gesto más consciente.

Modelo de Zara vistiendo un abrigo texturizado en blanco y negro, presentado como parte del probador virtual con inteligencia artificial de Zara dentro de la app.

 Del objeto al outfit

El probador virtual no se limita a una sola prenda. A partir de esa primera elección, la inteligencia artificial propone combinaciones, relaciones, capas. La lógica del total look aparece sin anunciarse, como una sugerencia que amplía la mirada y desplaza el foco del objeto aislado al conjunto.

En Zara, esta función no empuja: acompaña. Pensar en outfits, y no en piezas sueltas, introduce una pausa distinta. La compra se desacelera y vestirse vuelve a responder a algo más que al impulso inmediato.

Cierre editorial

La inteligencia artificial empieza a ocupar un lugar real dentro de la moda, no como tendencia, sino como práctica cotidiana. Ya no se limita a generar imágenes o acelerar procesos: comienza a influir en la manera en que se elige. En observar mejor, decidir mejor y vestir desde el presente, no desde la urgencia.