Hay procedimientos que terminan definiendo una época. Los lip fillers fueron uno de ellos. Durante mucho tiempo, se convirtieron en el símbolo de una estética que priorizaba el volumen y perseguía rasgos cada vez más parecidos entre sí. Hoy, sin embargo, la conversación parece ser completamente distinta.

La naturalidad, la proporción y la armonía facial han comenzado a ocupar el centro del debate; mientras que, al mismo tiempo, persisten preguntas que siguen marcando la percepción de estos procedimientos. ¿Los rellenos de labios siempre terminan viéndose artificiales? ¿Todas las personas son candidatas? ¿Y qué significa, realmente, un resultado natural? En exclusiva para Topics That Transform, el Dr. Bernardo Goldzweig Hans, referente de la medicina estética en México, explica por qué la nueva era de los labios tiene mucho menos que ver con el tamaño y mucho más con la armonía.

Dr. Bernardo Goldzweig Hans, Director General de la Clínica BGH Medicina Estética / Cortesía de BGH

Bernardo Goldzweig: De los estándares a la armonía

Cuando hablamos de labios, lo que antes parecía responder a una tendencia estética hoy forma parte de una conversación mucho más amplia sobre identidad y naturalidad. Al menos esa es la visión del Dr. Bernardo Goldzweig Hans, Director General de la Clínica BGH Medicina Estética. Médico cirujano y especialista en medicina estética, su práctica se ha distinguido por un enfoque que prioriza resultados naturales, personalizados y sustentados en un diagnóstico integral, antes que en tendencias pasajeras.

Quizá por eso, al preguntarle sobre uno de los procedimientos estéticos más populares de los últimos años, su respuesta terminó alejándose del volumen para hablar de algo mucho más complejo: la armonía. Una idea que, a lo largo de esta conversación, termina convirtiéndose en el hilo conductor para entender cómo está evolucionando nuestra relación con los labios.

Más allá del volumen

Topics That Transform (TTT): Durante mucho tiempo, los rellenos de labios estuvieron asociados con una estética exagerada. ¿Cómo ha cambiado esa conversación?

Dr. Bernardo Goldzweig (B.G.): La conversación ha cambiado porque hoy entendemos que unos labios atractivos no dependen únicamente de su tamaño, sino de cómo se integran al resto del rostro. La armonización facial implica analizar proporciones, simetría, estructura e incluso la forma en que una persona sonríe o gesticula. En muchos casos, el objetivo ya no es aumentar volumen, sino aportar hidratación, definición y equilibrio. La medicina estética moderna busca resaltar los rasgos propios de cada persona, no replicar un mismo estándar de belleza.

TTT: Existe la idea de que todos los labios inyectados se ven artificiales. ¿Mito o realidad?

B.G.: Es, en gran medida, un mito. Los casos que se ven artificiales llaman mucho la atención y terminan construyendo esa percepción, pero un tratamiento bien indicado busca exactamente lo contrario. Un resultado natural depende de una valoración personalizada, de la técnica, del producto y de la experiencia del médico. En medicina estética, casi siempre menos es más. El mejor resultado es aquel en el que las personas notan que luces mejor, pero no pueden identificar exactamente qué cambió.

TTT: Uno de los mitos más comunes es que el ácido hialurónico se absorbe por completo en pocos meses. ¿Qué sabemos hoy sobre su duración real en los tejidos?

B.G.: Qué buena pregunta, porque es uno de los temas que más ha evolucionado en los últimos años. Durante mucho tiempo se pensó que el ácido hialurónico desaparecía por completo a los pocos meses, pero hoy sabemos que la realidad es mucho más compleja. Aunque el efecto visible del tratamiento disminuye gradualmente, diversos estudios han demostrado que pequeñas cantidades del producto pueden permanecer en los tejidos durante más tiempo de lo que se creía originalmente.

Eso no significa que el resultado estético permanezca intacto durante años. La duración depende del producto utilizado, la zona tratada, el metabolismo, la técnica de aplicación y el estilo de vida de cada paciente. En el caso de los labios, al tratarse de una región con constante movimiento, el efecto visible suele durar menos que en otras áreas del rostro.

Lo más importante es entender que la permanencia del producto y la duración del resultado no son lo mismo. Más que establecer una fecha exacta para un retoque, hoy cada caso debe valorarse de manera personalizada.

TTT: En torno a los lip fillers persiste una idea muy extendida: que, una vez que empiezas, ya no puedes dejar de hacerlo. ¿Qué hay de cierto en esa percepción?

B.G.: No. Los rellenos actuales están elaborados principalmente con ácido hialurónico, una sustancia que el organismo reabsorbe de manera gradual. Cuando el producto desaparece, los labios suelen regresar progresivamente a una apariencia muy similar a la que tenían antes del procedimiento. Lo que cambia, muchas veces, es la percepción del propio paciente, que ya se acostumbró a verse con labios más hidratados o definidos. No existe una dependencia física ni la obligación de continuar con el tratamiento; la decisión de repetirlo es completamente personal.

Al final, resulta curioso que uno de los mitos más persistentes sobre los lip fillers no tenga tanto que ver con el procedimiento, sino con la manera en que construimos nuestra propia imagen. Porque, en ocasiones, el cambio más evidente no ocurre en el espejo, sino en la forma en que aprendemos a mirarnos.

Después del “Instagram Face

Si el primer cambio ocurrió en la forma de intervenir los labios, el segundo —y quizá el más interesante— ocurrió en la forma de entender la belleza. Las redes sociales impulsaron durante un tiempo un mismo tipo de rostro; hoy, la conversación parece dirigirse hacia el extremo opuesto: encontrar el equilibrio sin renunciar a aquello que nos hace reconocibles.

TTT: Cuando el volumen deja de ocupar el centro de la conversación, ¿qué buscan hoy los pacientes al decidir realizarse un procedimiento en labios?

B.G.: Hoy las pacientes buscan resultados mucho más discretos y personalizados. La mayoría llega con el interés de mejorar la calidad de los labios, corregir pequeñas asimetrías o recuperar definición, sin que el cambio resulte evidente. De hecho, una de las frases que más escucho en consulta es: “Quiero que se vea bonito, pero que nadie note que me hice algo.” Hemos pasado de una búsqueda de transformación a una búsqueda de equilibrio, donde la autenticidad tiene mucho más valor que seguir tendencias pasajeras.

TTT: Durante un tiempo, el llamado Instagram Face pareció imponer un mismo ideal de belleza. Hoy, ¿cree que estamos recuperando la individualidad o simplemente estamos entrando en un nuevo estándar?

B.G.: Creo que estamos viviendo una transición muy interesante. Durante varios años predominó una tendencia hacia la homogeneización de los rasgos, influenciada en gran parte por las redes sociales. Hoy, cada vez más pacientes llegan con el deseo de verse mejor sin perder aquello que los hace reconocibles. Existe una mayor valoración de la naturalidad, de las proporciones propias de cada rostro y de los resultados que respetan la identidad facial, en lugar de transformarla radicalmente.

La medicina estética más moderna se aleja de los estándares universales y se acerca a la personalización. El objetivo ya no es replicar un molde de belleza, sino identificar qué características hacen único a cada paciente y potenciarlas de forma equilibrada.

TTT: En una época donde los filtros, la inteligencia artificial y las redes sociales moldean constantemente nuestra percepción de la belleza, ¿cómo ayuda a sus pacientes a construir expectativas más saludables y auténticas?

B.G.: Lo primero que les explico es que la medicina estética debe ser una herramienta para potenciar sus propios rasgos, no para perseguir estándares que cambian constantemente. Una parte fundamental de la consulta consiste en entender qué les gustaría mejorar y por qué, porque muchas veces detrás de una solicitud estética existe una preocupación relacionada con la confianza o la forma en que se perciben frente al espejo.

Siempre les digo que un procedimiento exitoso es aquel que les permite sentirse cómodos con su propia imagen. La mejor medicina estética es la que respeta las características individuales de cada persona y la ayuda a proyectar una versión más fresca, saludable y segura de sí misma, sin perder su identidad.

Una nueva idea de belleza 

TTT: Los labios suelen asociarse con expresión, sensualidad e identidad. Más allá de la estética, ¿qué cree que revela nuestra relación con ellos sobre la forma en que entendemos la belleza hoy?

B.G.: Los labios ocupan un lugar muy especial dentro de la percepción de la belleza, porque son una de las estructuras más visibles y expresivas del rostro. Forman parte de nuestra comunicación, construyen la sonrisa, acompañan la gesticulación e influyen en la manera en que transmitimos emociones. Por eso, cualquier cambio en ellos suele tener un impacto importante en cómo una persona se percibe a sí misma y cómo es percibida por los demás.

Creo que nuestra relación con los labios refleja una transformación mucho más amplia en la forma de entender la belleza. Hoy, las pacientes ya no solo preguntan cómo verse más atractivas, sino cómo verse más alineadas con la imagen que tienen de sí mismas. Cada vez valoran más conservar aquellos rasgos que las hacen únicas.

Desde mi perspectiva, estamos pasando de una belleza basada en modelos homogéneos a otra que reconoce y celebra las diferencias. La medicina estética acompaña ese cambio: el objetivo ya no es crear rostros que se parezcan entre sí, sino ayudar a cada paciente a resaltar sus propios atributos. Cuando hablamos de labios, el mejor resultado es aquel que respeta la identidad de quien los lleva.

Una última reflexión

No todos los procedimientos estéticos nacen de una inseguridad. En ocasiones, surgen simplemente del deseo de enfatizar aquello que ya forma parte de la propia identidad. Esa diferencia parece pequeña, pero cambia por completo la conversación. Porque, cuando el objetivo deja de ser parecerse a alguien más y comienza a sentirse más cómodo con la propia imagen, la medicina estética deja de hablar únicamente de volumen, proporciones o técnicas. Empieza a hablar de confianza.

Al final, unos labios pueden aportar hidratación, definición o equilibrio. Pero, para muchas personas, el cambio más significativo ocurre en otro lugar: en la forma en que sonríen, posan frente a una cámara o se reconocen frente al espejo. Posiblemente esa sea la mejor prueba de que la nueva era de los labios nunca tuvo que ver únicamente con su tamaño, sino con la capacidad de hacer que una persona se sienta más ella misma.

  • La ilusión del control

    No siempre permanecemos porque algo nos haga felices. A veces, lo conocido ofrece al cerebro algo todavía más difícil de abandonar: la certeza de saber qué esperar.

  • El lenguaje invisible del incienso

    Mucho antes de convertirse en parte del bienestar contemporáneo, el incienso ya hablaba de memoria, presencia y de nuestra manera de habitar los espacios.

  • KC Barre: Seis años de una comunidad en movimiento

    Seis años después de su creación, KC Barre refleja mucho más que el crecimiento de una comunidad. También el momento que vive el barre y una nueva manera de entender el bienestar.

  • Rare Beginnings y una nueva manera de entender el perfume

    Rare Beginnings confirma que el perfume ya no busca definir una sola identidad, sino acompañar distintos momentos, recuerdos y estados de ánimo en la vida.