Interpretación, estructura y toma de decisiones en el tiempo.

En un momento cultural dominado por la velocidad, la amplificación y la sobreexplicación, hay prácticas que operan en sentido contrario. Trabajan desde la contención, la repetición y la toma de decisiones silenciosas. La interpretación musical es una de ellas.

Ana Gabriela Fernández, pianista mexicana, desarrolla su práctica desde esa lógica. Entre América Latina y Europa, y en un momento de tránsito hacia París— su trabajo no se articula como espectáculo, sino como sistema: un lugar donde el tiempo se organiza, el cuerpo responde y el sonido adquiere sentido sólo cuando está sostenido por forma.

Esta conversación se inscribe en una pregunta más amplia que atraviesa la cultura contemporánea, desde la moda hasta el arte y el diseño:
¿Qué ocurre cuando la profundidad no se construye a partir del exceso, sino de la disciplina?

Lo que sigue no es un perfil ni una explicación de la música.
Es una lectura de la interpretación como práctica cultural.

Ana Gabriela Fernández interpreta al piano, explorando forma, tiempo y decisión en la interpretación musical contemporánea.
Cortesía de Ana Gabriela Fernández

TTT: ¿Qué es lo primero que se organiza en tu pensamiento al enfrentarte a una obra?

AGF: Antes de tocar necesito entender qué tipo de tiempo propone la obra. Si es continuo o fragmentado, si avanza o se repliega, si respira ampliamente o se construye desde tensiones concentradas. Ese primer acercamiento suele ocurrir lejos del instrumento, en una escucha interior y silenciosa. Cuando la estructura temporal se vuelve clara, el sonido y el gesto corporal empiezan a tener sentido.

TTT: Tu interpretación suele percibirse contenida y precisa. ¿Cómo entiendes la contención?

AGF: La contención no es frialdad ni restricción. Es una forma de escucha profunda. Contener es no subrayar, no explicar de más. Permitir que cada sonido exista por una razón clara, sin necesidad de dramatizarlo. La intensidad real no viene del exceso, sino de la exactitud.

TTT: Hablas del tiempo como un material activo. ¿Cómo trabajas la duración?

AGF: La duración no es una consecuencia pasiva del sonido. Es uno de sus materiales más delicados. Una nota cambia completamente de sentido si dura un instante más o menos. En mi práctica, el tiempo se moldea como una materia física: se suspende, se deja caer, se tensa. La música no ocurre dentro del tiempo; ocurre como tiempo.

TTT: ¿Qué lugar ocupa el silencio en tu práctica?

AGF: El silencio no es una pausa funcional, sino un elemento estructural. Sostiene la forma y permite que lo que acaba de sonar se asiente. No es vacío: está lleno de memoria, tensión y expectativa. Muchas veces, el sentido más profundo de una obra ocurre ahí.

TTT: ¿Cómo se relacionan el cuerpo y la decisión sonora?

AGF: El cuerpo no solo ejecuta: también piensa. Cada sonido tiene una traducción física concreta en el peso, la respiración, la gravedad y el equilibrio. La técnica no consiste en acumular habilidades, sino en organizar el cuerpo. Cuando el cuerpo está disponible y atento, el sonido encuentra su forma con precisión.

TTT: Dentro de estructuras tan definidas, ¿dónde aparece la intuición?

AGF: La intuición aparece cuando la estructura ha sido profundamente interiorizada. No contradice la forma: la afina. Es una inteligencia sensible que permite responder al momento presente sin romper la coherencia de la obra.

TTT: ¿Cómo dialogan control y emoción en tu manera de tocar?

AGF: El control no elimina la emoción; la vuelve legible. Una emoción sin estructura se disuelve. Una emoción contenida puede sostenerse y transformarse. La intensidad no se impone desde el inicio; se construye a lo largo del tiempo.

TTT: ¿Cómo entiendes el estado de flow?

AGF: El flow no es abandono ni pérdida de control. Es alineación. Cuerpo, tiempo y sonido funcionan juntos sin fricción. No hay esfuerzo visible, pero sí una escucha extrema.

Cortesía de Ana Gabriela Fernández

TTT: En el contexto actual, ¿qué exige una práctica artística que aspire a profundidad?

AGF: Tiempo, paciencia y resistencia. En una cultura que privilegia la velocidad y la espectacularidad, profundizar implica aceptar procesos largos, silenciosos y poco visibles. La profundidad no se alcanza acumulando estímulos, sino sosteniendo la atención.

TTT: ¿Qué ocurre cuando cambias de contexto o de espacio?

AGF: El cambio de contexto agudiza la escucha. Debilita referencias conocidas y obliga a revisar hábitos. En ese desplazamiento, la forma se vuelve más consciente y la práctica más lúcida.

Cierre EDITORIAL

La conversación con Ana Gabriela Fernández propone una lectura de la interpretación musical como práctica estructural: una relación sostenida con el tiempo, el cuerpo y la forma.

En un ecosistema cultural que privilegia la aceleración, la visibilidad y el exceso, la decisión de trabajar desde la contención no es un gesto estético, sino una posición crítica. Una manera distinta de producir sentido.