Su visión comenzó en el periodismo, en páginas que escribió para Harper’s Bazaar Brasil, Vogue México y Latinoamérica y L’Officiel, donde el lenguaje no se limitaba a describir el lujo: afinaba la sensibilidad del lector. Antes de que existiera su agencia, su escritura ya moldeaba la atmósfera emocional de lo que el lujo podía llegar a ser.
Desde París, y a través de un puente activo entre Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, Cibele dirige una agencia que no trabaja solo con marcas: trabaja con identidades. Su firma se especializa en hospitalidad de alta gama, gastronomía, lifestyle y viajes, pero lo que realmente construye son universos donde el detalle es mensaje, donde la estética funciona como ética y donde la estrategia no busca persuadir, sino revelar.
Author: Claudia Valdez
Donde el lenguaje se convierte en atmósfera
Cibele domina dos lenguajes que rara vez conviven en la misma persona:
el lenguaje visible de la imagen y el lenguaje invisible de las palabras.
Esa unión define su agencia, una plataforma que construye visibilidad desde la emoción, autoridad desde la sensibilidad y presencia desde la cultura.
Esta conversación se adentra en ese territorio híbrido: el mundo de una escritora-estratega que no sólo escribe sobre el lujo, sino que lo interpreta; que no solo crea mensajes, sino climas; que no solo construye marcas, sino la atmósfera emocional en la que esas marcas pueden respirar.
Después de recorrer su pensamiento sobre el lenguaje, el lujo y la sensibilidad que sostiene su obra, entramos en la parte más íntima de esta conversación: su proceso, sus principios y la manera en que convierte lo invisible en narrativa. Aquí, Cibele revela, con precisión y claridad, cómo piensa, cómo observa y cómo transforma la emoción en identidad.

TTT: Tu trayectoria demuestra que las palabras y las imágenes no compiten en tu trabajo, se sostienen mutuamente. ¿Cuándo descubriste que tu narrativa escrita también podía convertirse en estrategia para marcas de lujo?
C.M: Lo descubrí muy temprano, aún en el periodismo. Cuando escribía sobre lugares, personas o experiencias de lujo, no estaba describiendo objetos: estaba creando atmósferas. Los editores y, más tarde, las marcas percibieron que, a través de mi escritura, su identidad ganaba profundidad, coherencia y peso emocional. Fue entonces cuando entendí que el lenguaje, cuando es preciso e intencional, no solo comunica lujo: lo organiza. Define percepción, deseo e identidad.
TTT: El lujo suele definirse por lo que se ve, pero tu trabajo defiende lo invisible: la atmósfera, el gesto, el tono. ¿Cómo construyes lo invisible a través de la escritura?
C.M: Lo invisible es donde empieza el lujo. Lo construyo escuchando aquello que la marca evita decir, lo que revela sin darse cuenta y el clima emocional que genera incluso antes de hablar. Escribir es traducir esa temperatura en lenguaje. Cuando encuentro la cadencia adecuada, el equilibrio entre presencia y sutileza, lo invisible se convierte en la firma de la marca.
TTT: Tu agencia opera entre París, Latinoamérica y Estados Unidos. ¿Cómo preservas la sensibilidad cultural al crear una narrativa que aspira a ser global?
C.M: La sensibilidad cultural es la base de mi trabajo. Cambio entre portugués, francés, español e inglés todos los días, y esa transición constante afina mi percepción. Para ser global, una narrativa debe ser primero radicalmente local: respetar el contexto, los códigos, el ritmo y la sensibilidad de cada entorno. Lo global no nace de borrar diferencias, sino de escucharlas hasta volverlas universales.
TTT: Antes de crear universos estratégicos para marcas, escribías sobre ellas. ¿Qué te enseñó el periodismo que ahora sostiene tu agencia?
C.M: El periodismo me enseñó a ver. Me enseñó paciencia, precisión y la capacidad de leer entre líneas: entender lo que no es evidente. También me enseñó ética, algo esencial en el mundo del lujo, donde reputación y verdad son inseparables. Hoy, la estrategia nace de esa misma profundidad investigativa y de un compromiso absoluto con la claridad.
TTT: Cuando una marca de hospitalidad, gastronomía o lifestyle te busca, no solo pide visibilidad: pide identidad. ¿Qué es lo primero que escuchas?
C.M: Escucho el silencio entre lo que la marca cree que es y lo que realmente comunica. Observo lo que teme perder, lo que desea proteger y lo que sueña revelar. La identidad siempre es algo que ya existe; mi trabajo consiste en descubrirlo y darle forma con intención.
TTT: La escritura puede crear intimidad; la estrategia puede generar impacto. ¿Cómo decides cuándo ser íntima y cuándo ser contundente?
C.M: Es una cuestión de ritmo, como ajustar la luz de una sala. La intimidad crea conexión. La fuerza crea dirección. La estrategia aparece cuando ambas conviven con intención. Cuando se usan con cuidado, las palabras dejan de ser comunicación y se convierten en experiencia.

TTT: En una industria hipervisual, tú le das un peso extraordinario a las palabras. En tu experiencia, ¿cuándo el lenguaje supera al branding tradicional? C.M: Cuando la imagen ya no basta para sostener significado. A veces lo visual representa lo que una marca quiere ser, pero el lenguaje revela lo que realmente es. El lenguaje supera al branding cuando se convierte en experiencia sensorial: cuando hace sentir, no solo ver.
TTT: Las marcas de lujo existen entre la urgencia digital y la idea de legado. ¿Cómo negocias ambas temporalidades sin perder esencia?
La urgencia exige reacción; el legado exige visión. C.M: Yo concilio ambas a través de narrativas contemporáneas construidas sobre una base clásica. El verdadero lujo no teme al tiempo; lo trasciende. Mi papel es asegurar que la velocidad digital no erosione la profundidad emocional.
TTT: Tu narrativa evita la exageración y se inclina hacia la precisión. ¿Cuándo sabes que un mensaje está en su forma perfecta?
C.M: Cuando nada puede retirarse sin perder significado. Cuando cada palabra cumple una función. Cuando el texto no grita: respira. La precisión no es minimalismo; es claridad.

TTT: Has trabajado en distintos países, códigos y sensibilidades. ¿Qué es lo único que nunca cambia sin importar la marca o el territorio?
C.M: La búsqueda de autenticidad. Los códigos pueden variar, pero las personas siempre reconocen cuando una marca habla desde un lugar verdadero. El lujo contemporáneo no tolera máscaras. Exige coherencia.
TTT: Como escritora, ¿qué palabra consideras indispensable para el lujo contemporáneo y cuál eliminarías para siempre?
C.M: Indispensable: presencia, porque hoy el lujo es estar, no poseer. Eliminaría exclusivo, una palabra vaciada por el uso excesivo. La verdadera exclusividad nunca se declara: se percibe.
TTT: Tu agencia diseña estrategia, pero también diseña clima emocional. ¿Qué huella sensorial quieres que dejen tus proyectos?
C.M: Quietud. La sensación de que algo fue comprendido intuitivamente antes incluso de ser explicado. Quiero que mi trabajo deje una impresión de claridad, elegancia y profundidad, como la luz natural que entra por la mañana.
TTT: ¿Qué estás explorando ahora, como escritora o estratega, que te está llevando a un nuevo territorio creativo?
C.M: Estoy explorando la frontera entre ensayo, narrativa y estrategia: textos que son pensamiento, estética y método al mismo tiempo. Quiero crear paisajes en lenguaje, historias que moldeen cómo se siente, imagina y percibe una marca. Es un territorio híbrido, intuitivo, muy mío, y allí siento que mi voz entra en una etapa más madura
