En belleza, trece años pueden sentirse como una vida entera. En ese tiempo desaparecieron marcas que parecían indestructibles, surgieron nuevas categorías, cambiaron los ingredientes que dominan la conversación sobre skincare y la tecnología pasó de ser un complemento ocasional a ocupar un lugar permanente en nuestros baños, mesas de noche y neceseres de viaje.
Author: Claudia Valdez
Cuando FOREO fue fundada en Suecia en 2013, la idea de incorporar un dispositivo a una rutina de limpieza facial seguía siendo percibida por muchos consumidores como un lujo innecesario. La conversación sobre el cuidado de la piel estaba dominada por fórmulas, activos y promesas antiedad. TikTok no existía, las máscaras LED pertenecían casi exclusivamente al universo de las clínicas dermatológicas y pocas personas habrían imaginado que algún día invertirían cientos de dólares en una herramienta diseñada para complementar aquello que hasta entonces resolvían únicamente con sus manos.
Hoy, el panorama es radicalmente distinto. El mercado global de dispositivos para el cuidado de la piel superó los 31 mil millones de dólares en 2024 y continúa creciendo impulsado por consumidores cada vez más interesados en tratamientos inspirados en procedimientos profesionales, pero adaptados a la comodidad del hogar. Las máscaras LED dejaron de ser un secreto de dermatólogos y facialistas para convertirse en protagonistas de redes sociales, mientras que dispositivos de microcorriente, radiofrecuencia y masaje facial forman parte habitual de las rutinas de celebridades, creadores de contenido y consumidores que buscan prolongar los resultados obtenidos en consultorio.

De curiosidad tecnológica a hábito cotidiano
Quizá una de las mayores transformaciones de la última década no tenga que ver con un ingrediente en particular, sino con la manera en que entendemos el acto mismo de cuidar nuestra piel. Durante años, el skincare estuvo asociado principalmente con la aplicación de productos. Limpiadores, tónicos, sérums y cremas conformaban una secuencia casi inamovible. Hoy, esa conversación es considerablemente más amplia. Hablamos de luz LED, microcorrientes, pulsaciones sónicas, terapia térmica y herramientas diseñadas para potenciar la absorción de activos o complementar tratamientos realizados en cabina.
FOREO fue una de las primeras compañías en imaginar una rutina donde la tecnología pudiera convivir con un limpiador o un sérum de manera natural. Trece años después, la marca cuenta con más de 20 millones de usuarios alrededor del mundo, presencia en más de 12,000 puntos de venta y más de 260 premios internacionales, cifras que ayudan a entender cómo una categoría que durante años fue considerada de nicho terminó por convertirse en uno de los segmentos más dinámicos dentro de la industria de la belleza.
Y aunque hoy existen decenas de marcas participando en el espacio del beauty tech, desde herramientas de microcorriente hasta máscaras LED de uso doméstico, quizá el mayor mérito de FOREO haya sido contribuir a normalizar una idea que hace poco más de una década seguía despertando escepticismo: que la tecnología podía formar parte de un ritual de autocuidado tan cotidiano como cepillarse los dientes o aplicar protector solar.
FOREO también propone herramientas como FAQ™ 202, cuyos tratamientos de luz LED están diseñados para ayudar a mejorar la apariencia de la piel y potenciar una rutina de bienestar desde casa.


Cuando el verano pone a prueba nuestra rutina
El aniversario número trece coincide además con una temporada particularmente exigente para la piel. La exposición prolongada al sol, el sudor, el cloro, el agua de mar, los cambios de horario y las alteraciones en la rutina diaria suelen traducirse en deshidratación, sensibilidad y acumulación de residuos sobre la superficie cutánea.
Pensando en estos meses, la firma destaca dispositivos como LUNA™ 4, equipado con pulsaciones T-Sonic™ que ayudan a eliminar impurezas, restos de maquillaje, residuos de protector solar y exceso de grasa, dejando la piel preparada para absorber mejor los productos de cuidado facial. Para quienes buscan complementar su rutina después de largas jornadas bajo el sol, FOREO también propone herramientas como FAQ™ 202, cuyos tratamientos de luz LED están diseñados para ayudar a mejorar la apariencia de la piel y potenciar una rutina de bienestar desde casa.
Quizá esa sea la mejor manera de entender los primeros trece años de FOREO. No únicamente como la historia de una marca que lanzó un dispositivo de limpieza facial, sino como la de una compañía que apostó tempranamente por una pregunta que hoy parece casi obvia: ¿qué pasaría si el futuro del skincare no dependiera únicamente de lo que aplicamos sobre la piel, sino también de las herramientas con las que decidimos cuidarla?
