La artista y muralista mexicoamericana y puertorriqueña detrás de Mr. B Baby conversó en exclusiva con Topics That Transform sobre su mural para Rare Beauty, sus raíces y el arte de encontrar un camino propio.

“Siento que he vivido muchas versiones de mí misma y, sinceramente, muchas vidas diferentes dentro de una sola”. La reflexión es de Michelle Guerrero, artista y muralista conocida como Mr. B Baby, cuyo universo creativo está habitado por personajes que exploran la individualidad, la autoexpresión y las distintas formas de pertenecer. Criada en Chula Vista, California, cerca de la frontera con México, y con raíces mexicanas y puertorriqueñas, Guerrero encontró en el arte una manera de celebrar aquello que la hace diferente.

Esa mirada la llevó a colaborar con Rare Beauty, durante el Mes de la Herencia Latina 2026. Inspirada en «El mar recibe todos los ríos», el #RareConsejo de esta edición, creó un mural original en Las Fotos Project, Los Ángeles. La iniciativa retoma los consejos y las palabras de sabiduría que pasan de una generación a otra dentro de las familias y comunidades latinas; enseñanzas que nos acompañan y cuyo significado puede transformarse con el tiempo. En la obra, una figura femenina que representa a nuestra niña interior juega en el océano con pequeños barcos que navegan en distintas direcciones. Cada uno simboliza un sueño, una aspiración o un camino posible..

Artista urbana trabajando en un mural con pintura en aerosol para Rare Beauty / Cortesía de Rare Beauty

El mar recibe todos los ríos

TTT: El #RareConsejo está inspirado en esas palabras de sabiduría que pasan de una persona a otra dentro de la cultura latina. Cuando Rare Beauty te compartió «El mar recibe todos los ríos», ¿qué parte de ti conectó primero con la frase: la artista, la hija, la mujer mexicoamericana y puertorriqueña, o alguna otra parte de tu historia?

Michelle Guerrero: En realidad, conectó con todas las partes de mi historia. Cuando escuché la frase por primera vez, pensé inmediatamente en todos los caminos diferentes que he recorrido. Siento que he vivido muchas versiones de mí misma y, sinceramente, muchas vidas diferentes dentro de una sola. 

Hubo muchas ocasiones en las que el camino que seguía no tenía ningún sentido para mí; no entendía hacia dónde me llevaba ni cómo se conectaba todo. Pero ahora, al mirar atrás, puedo ver cómo cada una de esas experiencias me trajo hasta aquí. Los caminos que sentía que no me llevaban a ningún lado, en realidad me estaban llevando a todas partes.

Creo que eso también es lo que «El mar recibe todos los ríos» dice sobre la comunidad. Nuestras vidas pueden ser completamente diferentes y podemos venir de lugares muy distintos, pero nuestros caminos se cruzan constantemente y nos transforman unos a otros. A veces alguien entra en tu vida por un instante y deja una huella que llevas contigo durante años. Me recuerda lo pequeño que es el mundo y lo interconectados que estamos.

Al final, muchos buscamos lo mismo: ser vistos, comprendidos, aceptados y sentir que pertenecemos.

La primera imagen del mural

TTT: Antes de que existiera el mural, había una pared en blanco. ¿Recuerdas cuál fue la primera imagen, personaje o incluso color que supiste que tenía que estar ahí? ¿Por qué?

Michelle Guerrero: La figura femenina central fue muy importante para mí desde el principio porque representa a nuestra niña interior; esa inocencia que todos tenemos antes de empezar a imponernos límites sobre quiénes podemos ser. Está sentada en el océano, jugando con pequeños barcos que navegan en distintas direcciones. Para mí, representan todos los caminos que tomamos: nuestras carreras, sueños, aspiraciones y las distintas versiones de una vida que podríamos vivir.

Me hizo pensar en mí misma cuando era niña y en todas las cosas que imaginaba que podía ser. En algún momento quise ser veterinaria, después artista; había una libertad enorme en creer que podía convertirme en cualquier cosa.

Cuando crecemos, nos volvemos más conscientes de lo que es realista, de lo que se espera de nosotros o de lo que creemos que somos capaces de hacer. Quería que ella nos recordara a esa versión más joven de nosotros mismos que no necesitaba tenerlo todo resuelto; podía simplemente soñar y explorar.

Creo que el mural, de alguna manera, dice que el mundo sigue estando lleno de posibilidades. Todavía puedes cambiar de dirección, elegir otro barco, soñar con algo nuevo y descubrir adónde te lleva.

La niña detrás de la artista

TTT: Si pudieras llevar a la niña que fuiste a conocer este mural, sin explicarle qué es Rare Beauty, la campaña o quién llegaste a ser, ¿qué crees que reconocería inmediatamente como suyo?

Michelle Guerrero: Creo que reconocería la sensación de soñar. Todos jugábamos en la bañera cuando éramos niños, convirtiendo pequeños juguetes en mundos enteros; creo que ella se vería reflejada en esa niña que juega en el agua.

Quizá miraría todos esos pequeños barcos y encontraría uno que llevara un sueño que alguna vez tuvo para sí misma, y se daría cuenta de que había muchísimos lugares a los que su vida podía llevarla.

Crecer entre dos culturas

TTT: Creciste en Chula Vista, cerca de la frontera entre Estados Unidos y México, con raíces mexicanas y puertorriqueñas. ¿Dónde aprendiste por primera vez lo que significaba pertenecer?

Michelle Guerrero: Me siento muy afortunada de haber crecido en Chula Vista, tan cerca de la frontera, porque pude abrazar mis raíces desde muy pequeña. Podía visitar Tijuana, experimentar la cultura de primera mano y entender que existían conexiones a ambos lados.

Para mí, nunca sentí que mi cultura terminara en una línea; existía en las personas, la comida, las tradiciones y la comunidad que me rodeaba. También estaba rodeada de personas muy orgullosas de sus orígenes, y eso me enseñó a sentir orgullo por los míos.

Mucho de eso comenzó con mi familia. Ver a mi mamá, que vino de Puerto Rico, y a mis abuelas trabajar tan duro y construir sus propias vidas me dio un profundo sentido de orgullo. Vi cuánta fortaleza y sacrificio había en las generaciones anteriores.

Creo que pertenecer vino de darme cuenta de que mis raíces no eran algo entre lo que tuviera que elegir ni en lo que tuviera que encajar perfectamente. Yo pertenecía a todo ello. Crecer rodeada de una comunidad latina que celebraba esas raíces me hizo sentir que eran algo que valía la pena llevar hacia el futuro.

Detalle del mural de Rare Beauty con una mariposa y la frase «El mar recibe todos los ríos» / Cortesía de Rare Beauty

Las enseñanzas que heredamos

TTT: Los consejos que heredamos pueden cambiar a medida que nosotras también cambiamos. ¿Hay alguna enseñanza que recibiste durante tu infancia que entonces no comprendías del todo y que hoy tiene un significado diferente para ti?

Michelle Guerrero: Al crecer, heredé muchas ideas sobre cómo se suponía que debía ser una niña: cómo debíamos comportarnos, cómo debían ser nuestras vidas y qué decisiones se consideraban las correctas. Ni siquiera sé si siempre se decía directamente; a veces esas cosas simplemente se transmiten y, cuando eres niña, las aceptas como verdades.

Durante mucho tiempo interioricé todo eso. Cuando no encajaba en ese molde, sentía mucha vergüenza y me preguntaba si había algo malo en la manera en que estaba eligiendo vivir mi vida.

Con los años comprendí que no existe una sola verdad ni una única manera correcta de vivir. Gran parte de la vida que he creado surgió de cuestionar esas viejas ideas y estar dispuesta a ir contra la corriente. Creo que siempre estuve destinada a hacerlo.

Ahora entiendo que honrar el lugar del que venimos no significa que tengamos que cargar con todo exactamente como nos fue entregado. Tenemos derecho a cuestionarlo, transformarlo y decidir qué sigue perteneciendo a nuestra vida.

Para mí, una de las lecciones más importantes ha sido aprender a aceptar quién soy sin sentir vergüenza por las maneras en las que puedo ser diferente.

Rare Beauty y la autoexpresión

TTT: Rare Beauty ha construido su identidad alrededor de una idea que va más allá de cómo nos vemos: sentirnos vistos, aceptados y parte de algo. ¿Dónde encontraste la conexión más auténtica entre la filosofía de la marca y lo que llevas años comunicando a través de tu trabajo?

Michelle Guerrero: Creo que la conexión tiene que ver con la autoexpresión y con encontrar belleza en aquello que nos hace diferentes. Creé todo este mundo de personajes porque mi propia vida nunca siguió un camino convencional; el arte se convirtió en una forma de celebrar eso en lugar de sentirme separada por ello.

Eso fue lo que me conectó con Rare Beauty: la idea de que la belleza puede ser otra forma de expresión, pero que, en el fondo, todos queremos sentirnos vistos, valorados y sentir que pertenecemos.

Mural de Rare Beauty con un retrato y elementos culturales de colores / Cortesía de Rare Beauty

Belleza, identidad y representación

TTT: Esta colaboración lleva tu trabajo a una nueva audiencia y te sitúa dentro de una conversación más amplia sobre belleza, cultura y representación. Después de trabajar con Rare Beauty, ¿ha cambiado algo en la manera en que entiendes la belleza o incluso en cómo te ves a ti misma?

Michelle Guerrero: Creo que me ha hecho darme cuenta de cuánto puede cambiar la manera en que te ves a ti misma el hecho de sentirte vista. Al crecer, no siempre sentí que encajara en la idea tradicional de lo que se consideraba bello. Se burlaban de mí y me tomó mucho tiempo aceptarme y sentirme segura en mi propia piel.

De niña, nunca habría podido imaginar que formaría parte de una campaña de belleza, especialmente con una marca como Rare Beauty. Que ahora mi arte, mi cultura y quien soy sean acogidos en este espacio significa muchísimo para mí.

Me hace sentir que cualquier cosa es posible y espero que otra niña lo vea y se sienta de la misma manera.

Un nuevo #RareConsejo

TTT: Después de transformar «El mar recibe todos los ríos» en una obra de arte, si pudieras añadir una segunda frase al #RareConsejo, ¿qué le dirías a la persona que se detiene frente a tu mural?

Michelle Guerrero: Ninguna de nuestras historias existe de manera aislada. Todos estamos conectados, y son las personas con las que nos cruzamos quienes terminan entrelazándose con lo que somos.

Hay algo profundamente hermoso en esa niña que juega frente al mar: todavía no sabe qué barco elegirá, cuántas veces cambiará de rumbo ni quiénes llegarán a acompañarla. Y quizá ahí reside la belleza de crecer; en descubrir que podemos transformarnos sin dejar de ser quienes somos, honrar nuestras raíces sin renunciar a nuestros propios sueños y encontrar, en las historias de otros, nuevas formas de entender la nuestra.

Al final, todas las vidas que somos tienen algo en común: nos han traído hasta aquí.