Olivia Villanti replantea el slow fashion desde producción limitada y diseño consciente
Interviews

Olivia Villanti: En una industria obsesionada con producir más, ella construyó Chava Studio

Hay cosas que no empiezan con una colección, sino que empiezan con una incomodidad; porque a veces una industria no deja de emocionarte por una gran decepción; deja de hacerlo lentamente. Por repetición; por demasiadas cajas llegando, demasiados lanzamientos, demasiadas novedades compitiendo por atención al mismo tiempo. Y quizá eso fue lo que Olivia Villanti comenzó a sentir mucho antes de crear Chava Studio.

Author: Claudia Valdez

Antes de fundar la marca en Ciudad de México en 2020, Villanti pasó años moviéndose entre espacios editoriales y comerciales donde la ropa se mueve rápido y donde lo nuevo reemplaza rápidamente a lo que vino antes. Fue dentro de ese sistema donde comenzó a cuestionar no únicamente qué se diseña; sino cómo se produce.

Porque trabajar dentro de una industria desde adentro cambia la perspectiva. Entre lanzamientos; descuentos; estrategias y volumen, comenzó a aparecer una sensación difícil de ignorar: la impresión de que algo alrededor de la ropa estaba cambiando. No necesariamente las prendas; algo más difícil de nombrar: la emoción y la expectativa.

La pequeña historia de amor que existe entre encontrar algo y sentir inmediatamente que quieres usarlo una y otra vez y quizá la pregunta nunca fue cómo producir más.

Quizá fue otra: ¿En qué momento dejamos de sentir que algo era especial?

Chava Studio apareció como una respuesta a esa lógica. Su punto de partida fue preciso: la camisa. Una prenda históricamente construida alrededor del cuerpo masculino; replanteada aquí desde estructura; proporción y materialidad. Incluso el nombre introduce una pequeña tensión desde el inicio. Chava una forma profundamente mexicana y cotidiana de referirse a una mujer joven suena ligera; cercana; casi informal. Pero debajo existe algo mucho más preciso: una propuesta profundamente intencional; construida desde materiales existentes; producción limitada y un modelo hecho sobre pedido. Un sistema que no responde a temporadas ni a volumen; sino a una forma distinta de pensar la ropa.

Porque quizá diseñar menos nunca habló únicamente de producir menos, también habló de decidir mejor.

1. Antes de fundar Chava Studio trabajaste dentro del mundo editorial y retail. ¿Qué fue lo primero que comenzaste a cuestionar dentro de ese sistema?

Olivia Villanti: Es difícil identificar un momento exacto. Siempre he sido una persona naturalmente curiosa y me gusta cuestionar las cosas o intentar verlas desde otro ángulo —mi sol en Virgo probablemente tiene algo que ver con eso.

En editorial realmente ves qué tan saturado está el panorama y comencé a preguntarme qué hacía que una marca realmente me detuviera. Había demasiadas. En ese momento, mi conexión con ciertas marcas venía mucho de la relación que sus fundadores tenían con el producto. Me encanta escuchar a personas apasionadas hablar de su trabajo.

Pero editar noticias y lanzamientos todos los días también me dejó una sensación muy clara: simplemente había demasiado por consumir; y comenzó a sentirse abrumador. Después, trabajando directamente con marcas, empecé a sentir el peso del volumen; los descuentos; el marketing; todo eso comenzó a cansarme.

Entré a esta industria porque sentía que la ropa tenía muchísimo poder. Ahorrar para comprar una pieza que amabas; una pieza que sentías que podía transformar el resto de tu clóset; era casi una historia de amor que llevaba escribiendo desde primaria.

Pero poco a poco sentí que nada parecía especial, las bolsas de plástico; montañas de producto; la sensación de desecho alrededor de la ropa. Y creo que solo quería recuperar esa sensación de: “Esto es especial. Esto quiero usarlo una y otra vez.”

2. ¿En qué momento decidiste construir algo propio en lugar de permanecer dentro de una estructura existente?

Olivia Villanti: Honestamente; no sé si alguna vez tomé completamente esa decisión. Chava comenzó como un proyecto paralelo; una forma de alimentar mi creatividad mientras trabajaba haciendo consultoría para otras marcas. Durante ese proceso simplemente comenzó a crecer y evolucionar.

Nunca tuve metas de ventas hasta este año. Eso no significa que no me lo tome en serio; he perdido muchísimo sueño construyendo esta marca, pero nunca quise empujarla demasiado. Lo más curioso es que nunca me senté a decir: Voy a construir una marca slow fashion.”

Simplemente ocurrió y estoy profundamente agradecida por eso porque me encanta tener una marca que me muestra el camino; en lugar de ser yo quien intenta mostrarle el camino a ella.

3. La camisa se convirtió en el corazón de Chava. ¿Qué encontraste dentro de esa pieza?

Olivia Villanti: Las camisas son una herramienta infinita para expresar algo. Son icónicas; casuales; fáciles; elegantes. Son un lienzo para jugar. Existen muchísimas maneras de reinterpretar puños; cuellos; siluetas y tejidos. Cruzan edades; géneros y estilos. Siempre las he amado; pero este proceso hizo que mi admiración creciera muchísimo más.

4. El nombre “Chava” tiene un significado cultural muy específico en México. ¿Qué representa para ti?

Olivia Villanti: El slang mexicano es lo máximo; tiene su propio micro lenguaje. Me encanta cómo suena la palabra. Tiene algo femenino; relajado; sencillo. Eso es Chava. Siempre digo que somos una marca de sastrería para mujeres, aunque ahora existe Chavo by Chava,  pero todo está diseñado para usarse como cada quien quiera. Sin rigidez y sin reglas.

5. Has hablado de construir prendas casi desde un lugar arquitectónico. ¿Cómo se traduce eso a tu proceso?

Olivia Villanti: Siempre digo algo: “No soy diseñadora; soy una constructora.” Construyo nuestras camisas tomando elementos tradicionales y reinterpretándolos; feminizándolos; convirtiéndolos en algo que se sienta Chava. Una camisa tiene una estructura propia. Tiene una base desde donde todo comienza a construirse y me encanta pensar cómo las líneas del cuerpo dialogan con la prenda.

6. Trabajas a partir de materiales existentes. ¿Cómo influye eso en lo que decides crear?

Olivia Villanti: Personalmente amo la creatividad con límites, me gusta ver qué materiales existen y descubrir a partir de ellos qué podemos hacer. Tenemos un proceso donde primero aparece la tela y después la idea y eso me encanta.

7. Chava trabaja con producción limitada y modelos hechos sobre pedido. ¿Cómo piensas el crecimiento desde ahí?

Olivia Villanti: Siempre quiero que exista menos de lo que existe demanda, sé que agotarnos puede ser frustrante; pero también creo que eso vuelve especial a Chava. Cada pieza es una de muy pocas y hoy encontrar algo así es raro.

8. En una industria que constantemente exige novedad; ¿cómo sabes cuándo una pieza realmente vale la pena producirse?

Olivia Villanti: Es muy simple: empieza con el equipo; si queremos usarla nosotros; si queremos llevárnosla del perchero; entonces funciona. Todo lo que se siente forzado; extraño o poco interesante desaparece.

Olivia Villanti construyó Chava Studio cuestionando el ritmo acelerado de la industria de moda

9. ¿Qué te enseñó diseñar desde la perspectiva del cuerpo femenino?

Olivia Villanti: Cuánto nos metemos en nuestra cabeza. Todas creemos que existe algo raro; extraño o imperfecto sobre nuestro cuerpo. Y una de las cosas más bonitas es demostrarle a alguien que sí puede usar algo que pensó que nunca podría ponerse. Porque al final todas queremos sentirnos bien dentro de nuestro cuerpo.

10. Más allá de las prendas; ¿qué estás construyendo realmente?

Olivia Villanti: Comunidad: estoy profundamente impresionada por las mujeres que usan nuestras camisas; por mi equipo; por el atelier. Hay muchísimas personas detrás de Chava y espero que podamos seguir construyendo esto durante muchos años.

Cierre

Hay algo curioso en una industria obsesionada con lo siguiente; con la próxima temporada; el próximo lanzamiento; la próxima novedad. Muchas marcas nacen intentando crecer más rápido; producir más; ocupar más espacio. Chava parece estar haciendo una pregunta distinta: no cómo hacer más sino qué vale la pena hacer.

Y quizá eso explica por qué la conversación con Olivia Villanti nunca terminó hablando únicamente de camisas; materiales o producción limitada. Terminó hablando de algo mucho más extraño hoy: la posibilidad de volver a emocionarnos con una pieza; de encontrar algo que no se siente desechable; de recuperar esa pequeña historia de amor entre una persona y lo que decide ponerse.

Porque quizá algunas marcas nacen para seguir el ritmo de una industria y otras nacen intentando recuperar una sensación que parecía perdida: La de volver a sentir que algo es especial.