La fundadora de Cinnamon Baby la marca australiana de ropa infantil habla de aprender a emprender, confiar en su visión y construir un negocio que transformó su vida.

Hay algo que Racquel Ferraro todavía encuentra extraordinario: descubrir a Cinnamon Baby en la vida de alguien más. La fundadora de la marca australiana de ropa infantil puede cruzarse con un niño que lleva una de sus prendas y, casi sin pensarlo, señalárselo a su familia. Lo que comenzó como una idea para vestir a su primer bebé hoy acompaña a niños en distintas partes del mundo; aunque lleva casi seis años al frente del proyecto, esos encuentros siguen sorprendiéndola.

El impulso que la intimidaba

Cinnamon Baby nació de una búsqueda muy personal. Durante su primer embarazo, Racquel imaginaba prendas cómodas, de siluetas relajadas y una estética que no estuviera definida por el género. No encontraba exactamente lo que quería entre las pequeñas marcas australianas que exploraba y su pareja le sugirió crear la suya. La posibilidad la intimidaba: no tenía experiencia en moda ni formación empresarial, pero había algo que pesaba más que sus dudas. Quería construir una vida que le permitiera estar cerca de su hijo, y decidió empezar.

Lo que vino después fue un aprendizaje constante. Racquel desarrolló sus colecciones mientras descubría cómo dirigir una empresa, escuchaba a sus clientas y aprendía a confiar en sus propias decisiones. Hoy, Cinnamon Baby forma parte de la vida de familias que están lejos de Australia y su propuesta conserva los principios que dieron origen a la marca: prendas cómodas, funcionales y pensadas para acompañar la infancia. Con Cinnamon Baby Reborn, esa filosofía se extiende más allá del primer dueño y propone una nueva vida para piezas que todavía tienen mucho por ofrecer.

En exclusiva para Topics That Transform, Racquel habla de su evolución como fundadora, de las decisiones que han definido Cinnamon Baby y de lo que significa construir una empresa sin perder de vista la vida que quería para sí misma.

Retrato familiar de los creadores de Cinnamon Baby junto a sus hijos / Cortesía de Cinnamon Baby

Comodidad, sin fórmula

TTT: Cuando comenzaste Cinnamon Baby, no tenías experiencia en moda ni en negocios. ¿Qué has descubierto sobre ti misma al aprender a dirigir tu propia empresa?

Racquel Ferraro: He aprendido a confiar mucho más en mí misma. Al principio dudaba de mi capacidad porque no tenía experiencia, pero he tenido que aprender sobre la marcha, enfrentar desafíos y tomar decisiones que antes me habrían intimidado. También he cometido errores y cada uno me ha enseñado algo; con el tiempo, empecé a confiar más en mi visión y en mi intuición. Cinnamon Baby me ha demostrado que soy capaz de hacer cosas que antes no creía posibles.

TTT: Cinnamon Baby tiene una estética reconocible. ¿Qué principios han permanecido intactos en tus diseños desde la primera colección?

Racquel Ferraro: La comodidad siempre ha sido lo más importante. Quiero que los niños se vean como niños, que puedan jugar, moverse y ensuciarse sin que la ropa los limite. Me encanta crear prendas bonitas, pero también tienen que funcionar en la vida real. La calidad es igual de importante; quiero que nuestras piezas duren, que puedan usarse muchísimo y después pasar de un hermano a otro. Mis hijos han crecido junto a Cinnamon Baby y cada etapa de la maternidad ha influido en las colecciones. Diseñar desde esa experiencia me ayuda a mantener presentes las necesidades de las familias.

Bebé con conjunto deportivo a rayas y gorra de mezclilla de Cinnamon Baby / Cortesía de Cinnamon Baby
Detalle de una sudadera azul con el logotipo de Cinnamon Baby / Cortesía de Cinnamon Baby

Más allá de la primera infancia

TTT: Además de fundadora, eres clienta de tu propia marca. ¿Cómo ha influido esa cercanía con el producto en la confianza que otras madres depositan en Cinnamon Baby?

Racquel Ferraro: Yo visto a mis hijos con Cinnamon Baby, así que cuando diseñamos algo siempre me pregunto si se lo pondría a Noah, Navy o Daisy. Creo que esa experiencia me ayuda a entender lo que otras madres buscan y significa muchísimo para mí que confíen en nosotros. Ver que regresan a la marca, especialmente cuando tienen otro bebé, es muy especial. Saber que nuestras prendas acompañan a sus hijos en distintas etapas es algo que nunca doy por sentado.

TTT: Cinnamon Baby ha encontrado público fuera de Australia. ¿Qué significa para ti ver que una idea tan personal conecta con familias en otros países?

Racquel Ferraro: A veces estoy tan concentrada en el trabajo diario que no me detengo a pensar en ello. Entonces recibo fotografías de niños usando Cinnamon Baby en distintas partes del mundo y recuerdo lo lejos que hemos llegado. Me parece increíble que algo que empecé porque quería quedarme en casa con mi bebé ahora forme parte de los recuerdos de otras familias. Creo que hay sentimientos que compartimos todos los padres, sin importar dónde vivamos: queremos que nuestros hijos estén cómodos, que disfruten de ser niños y, al mismo tiempo, quisiéramos detener un poquito el tiempo. La ropa también guarda esos recuerdos; hay prendas que basta con mirar para recordar una etapa entera.

TTT: Con Cinnamon Baby Reborn, las prendas pueden encontrar una nueva familia. ¿Qué te llevó a incorporar esa segunda vida a la marca?

Racquel Ferraro: Siempre he creído que la buena ropa infantil debería tener más de una vida. Los niños crecen muy rápido y muchas veces dejan prendas que todavía están en excelentes condiciones. Con Reborn queríamos darles la oportunidad de encontrar otro hogar, hacerlas más accesibles para otras familias y reducir el desperdicio. Me encanta pensar que una pieza que acompañó a un niño durante una etapa especial pueda seguir siendo parte de la historia de otro.

Detalle de una chamarra acolchada marrón de Cinnamon Baby / Cortesía de Cinnamon Baby
Bebé luciendo un conjunto a cuadros marrón y crema con gorro tejido / Cortesía de Cinnamon Baby

Lo que el tiempo le enseñó

TTT: Tus hijos han crecido junto a Cinnamon Baby y ahora has vuelto a tener una recién nacida en brazos. ¿Cómo influye esta nueva etapa en tu manera de diseñar?

Racquel Ferraro: Daisy me ha recordado lo rápido que pasa todo. Noah está por cumplir seis años y Navy tiene tres años y medio; miro atrás y no puedo creer lo rápido que han crecido. Hay etapas que pueden ser agotadoras mientras las estás viviendo, pero después son precisamente las que extrañas. Ahora intento disfrutarlas más. Con Daisy he vuelto a usar muchísimo nuestros Growsuits y Lounge Suits, especialmente durante el invierno. También me hace pensar en cuánto he cambiado como mujer y como madre; Cinnamon Baby ha crecido conmigo y puedo reconocer distintas etapas de nuestra vida en las colecciones.

TTT: Si pudieras hablar con la mujer que eras antes de crear Cinnamon Baby, ¿qué te gustaría que supiera?

Racquel Ferraro: Le diría que es mucho más capaz de lo que cree. He aprendido que no saber lo que estás haciendo no significa que no seas capaz de hacerlo; puedes aprender sobre la marcha. Cinnamon Baby me dio un propósito que no sabía que estaba buscando, pero convertirme en madre fue lo que me dio el valor para perseguirlo. Creo que aquella versión de mí estaría muy orgullosa de la mujer, la madre y la empresaria en la que me he convertido.

Campaña publicitaria de Cinnamon Baby en una pantalla exterior / Cortesía de Cinnamon Baby

Un negocio hecho a la medida de su familia

TTT: Empezaste Cinnamon Baby porque querías estar cerca de tu primer hijo. ¿De qué manera ha transformado el negocio la vida que comparten como familia?

Racquel Ferraro: Cinnamon Baby me ha permitido convertirme en la madre que quería ser. Mi pareja ahora también trabaja en la marca y puede estar presente con nuestros hijos. Eso ha cambiado nuestra vida familiar, pero el negocio también me ha transformado personalmente. Me ha dado independencia y me ha enseñado a enfrentar situaciones que antes me habrían intimidado.