Sofía Gil Dance World Cup 2026 durante ensayo de coreografía
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El movimiento como lenguaje: Sofía Gil rumbo al Dance World Cup 2026

Durante mucho tiempo, el movimiento fue entendido únicamente desde la disciplina, la técnica o el rendimiento. Hoy, esa conversación comienza a cambiar. El cuerpo ya no solo ejecuta; de alguna forma, también habla. Expone identidad, emociones, seguridad. Construye la manera en la que una persona aprende a habitarse a sí misma. Y es precisamente desde ese territorio donde Sofía Gil entiende la danza.

Antes de formar parte del equipo de coreógrafos de la Selección Mexicana 2026 rumbo al Dance World Cup en Dublín —la competencia de danza juvenil más grande del mundo— el movimiento ya funcionaba para ella como un lenguaje. Era una manera de decir “aquí estoy” mucho antes de encontrar las palabras exactas.

Hoy, como bailarina, coreógrafa, creadora de contenido y empresaria, su visión parte de la misma idea: el alto rendimiento no puede separarse del bienestar emocional, la técnica no existe sin seguridad y el cuerpo también puede convertirse en refugio. En exclusiva para Topics That Transform, Sofía Gil habla sobre representar a México desde la coreografía, la importancia de formar bailarines desde la seguridad y la manera en la que el movimiento puede transformarse en una herramienta de conexión con uno mismo.

Author: aNDREA BAU

El movimiento como identidad

Hay personas que encuentran seguridad en las palabras. Sofía Gil la encontró primero en el movimiento. Y es que, antes de pensar en competencias o escenarios, la danza apareció como una forma de expresión: “la danza fue mi primer lenguaje no verbal para mostrarme al mundo”, comparte. Con el tiempo, aquello que comenzó como una forma de comunicarse también se transformó en refugio.

La danza le dio identidad y construyó una relación mucho más consciente consigo misma. “Conocer mi cuerpo, saber cómo llegar a un lugar, tener la seguridad de moverlo como fuera que lo necesitara”, explica. Nunca partió únicamente desde lo físico. Existía desde lo emocional, lo energético y todo aquello que muchas veces resulta difícil explicar con palabras. “La danza puede ser una gran herramienta para liberar emociones”, dice. “Y mi favorita: te puede enamorar profundamente de ti”.

Quizá lo más interesante de su visión es que, más allá de hablar de técnica o control corporal, Sofía siempre vuelve a la misma idea: bailar es aprender a habitarse. Entender qué sucede cuando mente, cuerpo y emociones dejan de funcionar por separado. “Un cuerpo habitado cambia su expresión”, explica. Es desde ahí donde nace gran parte de su visión como coreógrafa: construir espacios, coreografías y procesos donde el movimiento no solo se vea bien hacia afuera, sino que también se sienta genuino hacia adentro.

Representar a México desde la coreografía

Formar parte del equipo de coreógrafos de la Selección Mexicana 2026 rumbo al Dance World Cup —muchas veces conocido como “las olimpiadas de la danza”— representa uno de los momentos más importantes dentro de su trayectoria como bailarina. Pero no se trata solo de un logro profesional. Sofía lo vive desde un lugar mucho más emocional. “Sentí como si todo un círculo se completara”, comparte. “Me dio infinita ternura por una Sofi que durante muchos años se sentía ‘no suficiente’. Esta vez lo tomé con gratitud y como una gran oportunidad”.

Es una sensibilidad que hoy también lleva consigo al momento de coreografiar y acompañar a sus alumnos, jóvenes bailarines que todavía están descubriendo quiénes son. Sofía no se enfoca únicamente en el rendimiento o los resultados. Lo que le interesa es construir experiencias donde puedan desarrollar confianza dentro y fuera del escenario. “Siempre me he puesto una regla cuando se trate de trabajar con más gente involucrada: ser parte de sus ‘sí puedo’ y no de crear duda con ellos mismos”.

Sofía Gil Dance World Cup 2026 como parte de la Selección Mexicana

La mente detrás del rendimiento

Para Sofía, una coreografía poderosa tampoco depende únicamente de la perfección técnica. Aunque reconoce que la danza siempre tendrá una parte profundamente subjetiva, sí existe algo que, desde su perspectiva, siempre termina marcando la diferencia sobre el escenario: “la seguridad con la que te paras en tus propios pies”.

Pero llegar a esa seguridad también implica aprender a existir más allá del reconocimiento. En una industria donde la validación suele venir desde afuera —aplausos, resultados o el constante “es bueno” y “se lo merece”— Sofía habla de la importancia de construir una relación mucho más fuerte con uno mismo. “Saber quién eres es un acto de amor propio”, comparte. “Validarte más allá de tu danza, entender que eres más que tus logros, es un acto de suma liberación”.

Es justo ahí donde también aparece una de las ideas que más atraviesa su visión creativa: bailar desde un lugar genuino. Incluso cuando habla del síndrome del impostor —algo que confiesa no saber si desaparece en algún momento— Sofía vuelve constantemente al mismo lugar: el gozo, la libertad y la posibilidad de conectar con aquello que realmente vive dentro de uno mismo. “Mi vida tomó un sentido distinto cuando la salud mental se volvió un pilar”, explica. “Es entender que mi mente es con los lentes con los que veo el mundo”.

OSOM: bienestar como filosofía

Pero la conversación no termina ahí. Porque la manera en la que Sofía Gil entiende el movimiento no se queda únicamente dentro de la danza. Con el tiempo, esa visión sobre el cuerpo, la mente y el bienestar comenzó a extenderse hacia otros espacios de su vida. Eventualmente se convirtió en OSOM, “un proyecto que nació desde la idea de construir comunidad alrededor del movimiento y el autoconocimiento”, explica. Entre talleres, retiros y espacios, la intención siempre fue la misma: compartir herramientas para que las personas pudieran conectar consigo mismas desde un lugar mucho más libre, ligero y genuino.

Con el tiempo, aquella filosofía también terminó tomando forma dentro de un espacio físico. Así nació OSOM Pilates Studio. Junto con su prima y socia, Camila Serrano, Sofía co-fundó un estudio en donde movimiento, técnica, respiración, estética y experiencia terminan conviviendo dentro de una misma idea: el gozo. “El ejercicio que es para ti es el ejercicio que se vuelve funcional y el que puedes sostener”, comparte. “Si no te divierte o disfrutas donde estás, eventualmente lo dejarás”.

Ubicado en Colima 159 en Ciudad de México, OSOM Pilates Studio se construye desde la idea de que el bienestar también puede sentirse cercano, divertido y profundamente estético. Desde las clases y los coaches hasta la música, la energía del espacio y la experiencia de quienes llegan ahí. Porque más allá del rendimiento físico, para Sofía también importa cómo un lugar te hace sentir. “Estar en espacios que te hagan sentir ‘amo esta vida’ o ‘me gusta ser parte de esto’ también cambia nuestro mundo interno”.

Sofía Gil Dance World Cup 2026 en OSOM Pilates Studio

Después de hablar sobre danza, rendimiento, salud mental y bienestar, Sofía Gil termina la conversación tal como la empezó: entendiendo el movimiento como una herramienta de autoconocimiento. Para ella, habitar el cuerpo también implica aprender a convivir con los contrastes, los cambios y todas las versiones de uno mismo. “Si mi meta es experimentar, entonces siempre estoy ganando”. 

Tal vez por eso, cuando piensa en el siguiente capítulo de su vida, Sofía no habla de elegir una sola dirección. Habla de integrar todas las partes que hoy conviven dentro de ella. “Donde me permito ser tan diversa, tan cosas distintas pero que en mí hacen sentido”, explica. “Donde todas mis Sofis caben y forman a un ser humano del cual estoy orgullosa de ser”.