Mariela Garriga en entrevista sobre identidad latina y trayectoria en el cine.
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Mariela Garriga: entre identidad, decisiones y trayectoria

Ser latino. Una identidad que, hoy más que nunca, refleja presencia, visibilidad y transformación. Se habla de ello como algo en expansión; una identidad que está tomando espacio en las artes, el cine y la música. Pero, en medio de ese crecimiento, vale la pena preguntarse: ¿qué significa realmente habitarlo?

Hoy, en exclusiva para Topics That Transform, Mariela Garriga reflexiona sobre sus raíces latinas, la pertenencia y lo que implica formar parte de una industria que aún se está redefiniendo. Cubana de nacimiento y actriz consolidada, Garriga ha construido una carrera que cruza fronteras. De La Habana a Milán, y de ahí a Ciudad de México, Nueva York y Los Ángeles, su trayectoria se mueve entre contextos, idiomas y formas de relacionarse con su identidad.

Author: aNDREA BAU

Mariela Garriga, más allá del recorrido

La conversación con Mariela fluye igual que su trayectoria en la industria del cine: con certeza. Nació en La Habana, donde comenzó a trabajar en teatro y televisión cuando era apenas una adolescente. No fue hasta 2009 cuando dio un salto decisivo al viajar a Milán, Italia. Ahí, su carrera despegó dentro del cine europeo independiente, donde participó en proyectos como Gli Uomini d’Oro. Su siguiente paso fue Nueva York. Y con él, un cambio de escala. Uno que no solo implicaba moverse de ciudad, sino entrar a otra industria, otro idioma y otra forma de construir una carrera.

Sin embargo, su trayectoria no solo se traduce en geografía, sino en la forma en la que se ha posicionado en cada territorio. “Yo nunca pienso quién soy para estar donde estoy”, dice, casi como una forma de desmarcarse de la narrativa que, muchas veces, se impone sobre el talento latino. Aunque reconoce que moverse dentro de esta industria también implica otra tarea: “a mí me ha tocado mucho educar a las personas con quienes trabajo”, explica. No desde un lugar impuesto, sino desde uno orgánico.

“Educamos sin ser maestros, sin decir ‘te voy a enseñar quién soy’, sino compartiendo nuestras experiencias”, dice. Un proceso que, más que inmediato, entiende como algo que se construye poco a poco, en cada proyecto, en cada espacio. Y lo resume en una idea que atraviesa toda la conversación: que el mundo entienda quiénes somos, qué hacemos y cómo se vive realmente lo latino. “Al final, se trata de eso: de que el mundo entienda quiénes somos, qué hacemos y cómo se vive realmente lo latino”.

Mariela Garriga retrato editorial durante entrevista destacando su carrera internacional.
Mariela Garriga en exclusiva para Topics That Transform / Cortesía de Marka Talent

México: donde todo hace sentido

Durante muchos años, esa relación con lo propio no estuvo del todo presente. “Estaba dormido”, admite cuando se le pregunta por su conexión con sus raíces. Llegar a Europa implicó aprender otro idioma, adaptarse a otra cultura y, poco a poco, dejar de habitar la suya. “No hablaba español, no comía mi comida… me empecé a separar”, recuerda.

Sin embargo (y como una linda sorpresa durante la conversación), fue en México donde esa distancia comenzó a cambiar. Cuando aceptó un papel menor para Luis Miguel, la serie, algo hizo click. “Me sentí tan bien trabajando en mi idioma, me sentí libre”, dice Mariela. No era solo el español, sino todo lo que venía con él: la forma de entenderse sin explicarse, la cercanía con la cultura latinoamericana y lo familiar. “Me entienden más. No solo el idioma, sino el lenguaje del cuerpo, una expresión… es tan familiar”.

No solo se trató de un reencuentro, también fue una decisión. Garriga comenzó a buscar proyectos en español. “Quiero trabajar más en mi idioma, con mi gente”, dice. Porque, como lo resume, “cuando haces cosas con las que te sientes identificado, te da vida”. Su amor por México fue lo que marcó esa reconexión.

Lo latino, más allá del estigma

Quizá lo más especial de platicar con la actriz cubana es la convicción con la que habla del talento latino, su interés por crear más espacios y su fidelidad a sus raíces. Y es que, para ella, moverse en esta industria implica enfrentarse a ideas realmente estigmatizadas: contradicciones sobre el extranjero, percepciones limitadas sobre sus capacidades y un idioma que no siempre responde a la realidad de quien lo habita.

“Muchas veces, cuando vienes de Latinoamérica, eres ‘la chica linda que no sabe hacer nada’”, dice. “Somos de todos los colores, de todos los tipos. Latinoamérica es una mezcla de etnias”, añade, poniendo sobre la mesa una complejidad que rara vez se refleja en pantalla.

Más que una crítica, Garriga lo entiende como un motivo de cambio para replantear la forma en la que se cuentan las historias. “Que existan más protagónicos latinos”, responde con convicción cuando se le pregunta qué es lo que falta para afrontar el estigma. “A veces somos los coprotagonistas, pero no es la historia”. No basta con estar, hay que ser el centro de la narrativa.

Mariela Garriga hablando en entrevista para Topics That Transform sobre su trayectoria.
Cortesía de Marka Talent

Entre proyectos y decisiones

Si algo queda claro durante la conversación con Garriga, es que sus proyectos no responden únicamente a oportunidad, sino a una intención clara de elegir desde dónde construirse dentro de la industria. Actualmente, se encuentra promocionando Zeta, un proyecto español dirigido por Dani de la Torre para Prime Video, en donde compartió pantalla con Mario Casas. Aunque la escala de la producción y el peso del elenco son innegables, aclara que lo que la atrajo no fue solo la estructura del guión, sino el lugar desde el que estaba construido su personaje. “Me sorprendió ver una mujer con su propia agenda, no la típica figura de apoyo”, dice.

Ese mismo enfoque se traslada a su experiencia dentro de Mission Impossible. Trabajar junto a Tom Cruise no solo significó formar parte de una de las franquicias más grandes (y queridas) del cine, sino entender la industria desde otro lugar, más allá de la actuación. “Sentí que adquirí 30 años de experiencia en dos años y medio”, explica. No desde la actuación, sino desde todo lo que ocurre alrededor: la producción, el diálogo con el equipo y la claridad en la toma de decisiones. “aprendí a no esperar oportunidades, sino a ir por ellas”.

Fue ese mismo ideal el que la llevó a aceptar uno de los retos más complejos de su carrera: interpretar a María Magdalena en The Resurrection of the Christ, dirigida por el galardonado Mel Gibson. “Me dio miedo”, admite. No por la magnitud del proyecto, sino por la carga histórica de la figura. “Es una figura muy compleja y, muchas veces, mal entendida”.

Se aisló, investigó y buscó acercarse desde un lugar propio para hacerle justicia a una historia que, como muchas otras, ha sido leída desde una sola perspectiva. No replicar una versión, sino construirla desde su propia lectura. Con orgullo, afirma que trabajar con Gibson ha sido un privilegio y deja claro que The Resurrection of the Christ, que se estrenará en algún momento de 2027, será “simplemente épica”.

Mariela Garriga y Mario Casas promocionando Zeta, destacando la presencia latina en el cine contemporáneo
Mariela Garriga y Mario Casas / Cortesía de Marka Talent

Epílogo, en clave Mariela Garriga

Conversar con Garriga va más allá del formato. Es una especie de masterclass sobre intuición, convicciones y toma de decisiones que redefine lo que implica construir una carrera en la industria. Enseña que, cuando se trata de construir una carrera, no solo basta con llegar, sino de sostenerse desde lo que haces con cada oportunidad.

Cuando se le pregunta qué consejo le daría a las nuevas generaciones de actrices latinas, su respuesta no es inmediata, pero sí contundente. “Buscar, buscar y buscar. Proactividad”, responde. “No esperar a que las oportunidades lleguen, sino salir a encontrarlas. Construir un equipo, cuestionar, expresar lo que quieres y, sobre todo, aprender de todo…”. Porque, al final, no se trata de esperar un lugar, sino de construirlo.