Hay marcas que se lanzan al mercado.Y hay marcas que construyen un mundo propio.
Oriflame pertenece a esta segunda categoría.Fundada en Suecia en 1967, es una casa global de belleza y bienestar con laboratorio propio, tecnología avanzada en cuidado de la piel, líneas de tratamiento diferenciadas, fragancias con narrativa, propuestas de bienestar y color que responden a un mismo lenguaje: una estética escandinava que privilegia la precisión y la coherencia por encima del ruido.
Author: Claudia Valdez
El Nuevo Impulso de Oriflame Desde México
En México, Oriflame lleva años formando parte de la vida cotidiana de millones de personas. No como gesto pasajero, sino como una firma que se integra en rutinas, tocadores y decisiones de consumo de quienes buscan productos con estándar internacional y una idea de belleza ligada al bienestar y a la autonomía personal. La marca no está llegando: ya estaba aquí. Lo que está cambiando es la forma en la que se proyecta hacia el futuro.
Al frente de esta nueva etapa está Ernst Lundberg. Sueco. Observador. Estratégico. Un líder que ha visto a Oriflame desde distintos ángulos: mercados latinoamericanos, headquarters europeos, operación local y visión global. Hoy concentra esa experiencia en un mandato claro: afinar, elevar y ampliar el papel de México dentro de la historia internacional de la marca.
Entrevista exclusiva:
Lo que sigue no es una entrevista tradicional, sino un recorrido narrativo por el pensamiento de un líder que representa una nueva forma de construir marcas globales: no desde el manual, sino desde la escucha. No desde la urgencia, sino desde el entendimiento profundo de lo humano.
Ernst Lundberg no da respuestas prediseñadas. Da señales. Abre puertas. Nombra lo invisible. Lo que emerge de esta conversación no es un listado de ideas, sino una visión. Una estrategia silenciosa que, como todo lo esencial, transforma sin hacer ruido.

1. ¿Cómo se construye una visión local sin perder el alma internacional?
E.L: Entendiendo que el origen es el norte, no la receta. La esencia sueca de Oriflame, la ciencia, la simpleza, la autenticidad, es una brújula, no un molde. México tiene su propio pulso, sus aspiraciones únicas y una manera distinta de vivir la belleza. Construir una visión local es escuchar antes de hablar. Es dejar que la marca dialogue con la vida cotidiana de las personas sin traicionar lo que la hace Oriflame.
2. ¿Qué parte de ti no se entrenó en escuelas de negocio, pero es esencial para liderar hoy?
E.L: La sensibilidad. Esa habilidad, intangible pero vital, de percibir cómo se siente un equipo, de saber cuándo acompañar y cuándo desafiar. Las escuelas brindan estructura. Pero la empatía, el criterio humano, lo enseña la vida. Y hoy, liderar sin empatía no es solo insuficiente: es inviable.
“ORIFLAME: una estética escandinava que privilegia la precisión y la coherencia por encima del ruido.”
3. ¿Qué significa innovar dentro de un sistema donde las personas, no los puntos de venta, son los verdaderos canales?
E.L: Es cambiar la lógica del sistema. Las personas no son intermediarios, son el corazón mismo de la marca. Innovar, entonces, es facilitarles el camino: capacitaciones más claras, herramientas más intuitivas, narrativas que puedan contar con orgullo. La verdadera innovación no hace ruido: potencia, simplifica, empodera.
4. La belleza como categoría está evolucionando. ¿Dónde se ubica Oriflame en este nuevo mapa del bienestar, el lujo y la identidad?
E.L: En un punto singular: donde la calidad deja de ser sinónimo de exclusividad. Muchos productos de alta gama aún se conciben como objetos de deseo inalcanzables. Oriflame trabaja al revés: cree que el lujo verdadero es el que mejora tu vida diaria, con honestidad, eficacia y sin necesidad de pagar una fortuna. Democratizamos el bienestar, no lo comercializamos.

5. En un momento donde todo busca viralidad, ¿cómo se construye algo que dure?
E.L: Con paciencia. Con coherencia. Volviendo al centro: las personas. La viralidad tiene un brillo fugaz; la confianza, en cambio, se teje con constancia. Lo que permanece es la experiencia real, el “esto funciona” repetido con certeza, la sensación de pertenecer a algo que importa. La comunidad no se compra: se construye.
6. Has trabajado desde múltiples geografías. ¿Qué te enseñó cada país sobre el valor de la belleza, la cercanía, el negocio?
E.L: Latinoamérica me enseñó la calidez, la pasión con la que se construyen relaciones verdaderas. Europa, la disciplina, la planificación con visión de largo plazo. México me recuerda cada día que aquí la belleza no es sólo estética: es símbolo de orgullo, identidad y posibilidad. Cada geografía es una capa más en la historia global de la marca.
“México me recuerda cada día que aquí la belleza no es sólo estética: es símbolo de orgullo, identidad y posibilidad.”
Ernst Lundberg
7. ¿Qué es algo concreto que Oriflame hace por las personas que forman parte de la marca, y que casi nadie fuera conoce?
E.L: La transformación personal que viven quienes deciden emprender con nosotros. Se habla mucho del producto, del negocio, del sistema. Pero poco se ilumina lo que sucede internamente: la confianza que se gana, la voz que se descubre, la comunidad que se crea. Esa dimensión humana es, quizás, nuestra narrativa más poderosa… y la menos contada.
8. En tu día a día, ¿qué te recuerda por qué vale la pena estar aquí y no en cualquier otra empresa?
E.L: Los momentos de cambio. Ver a alguien que dudaba y hoy lidera. Alguien que encuentra en sí mismo capacidades que no sabía que tenía. Esos movimientos, silenciosos pero profundos, son la mejor evidencia de que lo que hacemos importa. Y estar cerca de ese proceso es un privilegio que nunca pierdo de vista.

“Ernst Lundberg no está gestionando un mercado. Está sosteniendo una visión.”
Ernst Lundberg
9. ¿Qué es algo concreto que Oriflame hace por las personas que forman parte de la marca, y que casi nadie fuera conoce?
E.L: Sostener. Enseñar. Abrir caminos. Detrás de cada catálogo hay un ecosistema real de formación, desarrollo y evolución personal. Desde afuera puede parecer una marca; desde dentro, quienes la viven encuentran una plataforma que impulsa su crecimiento, más allá de lo comercial.
10. ¿Qué es lo que más te enorgullece de lo que hoy representa Oriflame México, no sólo en cifras, sino en percepción?
E.L: El ánimo que ha regresado. Después de momentos complejos, ver cómo la comunidad vuelve a creer, a conectar y a crecer, es profundamente valioso. Hoy Oriflame México no es solo una operación sólida: es un movimiento que respira energía, optimismo y una convicción renovada de que lo mejor está por venir.
EPÍLOGO
Este no es solo el retrato de un líder. Es la cartografía silenciosa de una transformación en marcha. Ernst Lundberg no está gestionando un mercado. Está sosteniendo una visión. Una que no busca viralidad ni aplauso, sino profundidad, coherencia y futuro.
En tiempos de exceso, Oriflame elige la claridad.
En tiempos de urgencia, elige la escucha.
Y en tiempos de ruido, elige seguir construyendo —sin perder el alma.
