Durante décadas, el universo de los destilados se construyó alrededor de una narrativa profundamente masculina. Desde la producción hasta la barra, la cultura de las bebidas espirituosas estuvo dominada por códigos estéticos, rituales y estructuras donde las mujeres rara vez ocupaban posiciones de liderazgo.

Hoy esa historia comienza a cambiar. En México, uno de los proyectos que mejor representa esa transformación es Xila, el aperitivo mexicano creado por mujeres que propone una nueva lectura del destilado contemporáneo: más sensorial, más cultural y profundamente conectado con la identidad de quienes lo producen.

Más que una bebida, Xila es una postura.

Author: Claudia Valdez

Una destilería concebida desde otra visión

Detrás del proyecto se encuentra Hillhamn Salome, fundadora de Flor de Luna, la primera destilería experimental craft en la Ciudad de México operada por mujeres.

Cuando inició su proyecto, la industria de los destilados, como muchas otras dentro del universo gastronómico, estaba dominada por hombres. En lugar de adaptarse a esa estructura, Salome decidió construir una alternativa desde cero.

Flor de Luna nació como un laboratorio creativo donde la experimentación técnica, la investigación de ingredientes y la producción artesanal conviven con una premisa clara: crear espacios reales de liderazgo femenino dentro de la industria de bebidas espirituosas.

Desde la destilación hasta la conceptualización de producto, el proyecto apuesta por un modelo donde las mujeres no sólo participan, sino que toman decisiones, diseñan procesos y definen el rumbo creativo de la marca. De esa visión surgió Xila.

Botella de Xila, aperitivo mexicano elaborado con mezcal espadín y siete botánicos.
Cortesía de Xila

Un aperitivo profundamente mexicano

El nombre Xila significa mujer en zapoteco. Su receta combina mezcal de agave espadín con siete botánicos: piña caramelizada, chile ancho, lavanda, jamaica, canela, clavo y pimienta negra.

El resultado es un perfil sensorial complejo donde lo dulce, lo floral y lo especiado conviven con un picante sutil que aparece lentamente en el paladar. Pero el gesto más interesante de Xila no está únicamente en su sabor.

En un mercado global históricamente dominado por aperitivos europeos, vermouths italianos, amaros y bitters clásicos,  la marca propone algo distinto: un aperitivo con identidad mexicana, construido a partir de ingredientes que evocan la memoria gastronómica del país.

Cortesía de Xila

El ritual del siete

La elaboración de Xila también está guiada por un simbolismo particular.

El número siete marca cada etapa del proceso: el agave espadín utilizado como base madura durante siete años, los botánicos se maceran durante siete días, el licor reposa otros siete y finalmente se filtra siete veces antes de embotellarse.

En muchas tradiciones culturales el siete simboliza ciclos completos, equilibrio y transformación. Para Xila, ese número funciona como una especie de lenguaje interno que conecta técnica, tiempo y narrativa.

En un mercado donde la velocidad suele dominar, el siete recuerda algo esencial: los grandes destilados requieren paciencia.

Xila Extra Spicy, versión intensa del aperitivo mexicano con chiles y botánicos especiados.
Cortesía de Xila

El lenguaje del diseño

Si el líquido es la esencia del proyecto, el objeto es su manifiesto visual. El diseño de Xila se aleja deliberadamente de la estética tradicional de los destilados, botellas pesadas, etiquetas sobrias, códigos masculinos, para adoptar una identidad contemporánea y expresiva.

La botella se distingue por uno de sus elementos más reconocibles: sus tapas en dos colores intensos, rosa y rojo.

Lejos de ser un gesto decorativo, funcionan como un sistema visual que comunica la personalidad de cada expresión del aperitivo.

La tapa rosa, que identifica la receta original, refleja el perfil aromático y floral del destilado. Sus notas de piña caramelizada, lavanda y jamaica generan una experiencia brillante y elegante que el color traduce visualmente con naturalidad.

La tapa roja, utilizada para Xila Extra Spicy, introduce un carácter más audaz. Aquí los chiles y los botánicos especiados construyen una experiencia más vibrante y picante en el paladar.

Más que diferenciar productos, el color funciona como un lenguaje narrativo. Rosa y rojo representan dos dimensiones complementarias del proyecto: la sensualidad y la fuerza, la suavidad y el carácter.

Destilar también puede ser un acto de transformación

El impacto de Xila no se mide únicamente en términos de mercado. La destilería Flor de Luna fue concebida como un espacio donde las mujeres pudieran aprender, producir y liderar dentro de un sector que históricamente les negó esas oportunidades. 

Eso implica algo más profundo que la creación de una bebida.Implica reconfigurar quién tiene acceso al conocimiento técnico, quién define el lenguaje de la barra y quién tiene la autoridad para crear nuevos destilados. En otras palabras: cambiar la estructura del poder dentro de la industria.

Detalle del diseño de la botella de Xila, aperitivo mexicano creado por mujeres en la destilería Flor de Luna.
Cortesía de Xila

El futuro de la barra mexicana

En los últimos años México se ha convertido en uno de los territorios más interesantes del mundo en términos de destilados contemporáneos. Dentro de esa conversación, Xila ocupa un lugar singular.

No sólo explora nuevos perfiles sensoriales. También propone una nueva narrativa sobre hospitalidad, identidad y liderazgo. Porque en la historia de los destilados, pocas cosas han sido tan radicales como esto: “una destilería donde las mujeres no solo participan en la alquimia, sino que escriben la fórmula completa.